Boda Mediterránea en un Palmeral

Rocío y Antonio, pareja práctica y con un corazón enorme. Cuando me hablaron de su boda no tenían ni idea de qué hacer y por dónde empezar, eso sí, querían casarse en la ciudad que vio nacer a Rocío, un fantástico oasis mediterráneo con el palmeral más importante de Europa. Su prioridad, estar acompañados por la gente que más querían y transmitirles su felicidad. Tenían un enorme interés por que sus invitados estuvieran cómodos, algo importantísimo que que hago ver a mis clientes siempre, por lo que no escatimaron en atenciones y en hacer que su visita fuera lo más fácil y confortable posible. Tras conocer a fondo sus gustos y prioridades, la temática se mostró evidente: marcado estilo mediterráneo, tonos verdes y tostados como las palmeras, sencillez, tradición y mucho interés en los detalles.

La iglesia elegida fue sin duda aquella donde bautizaron a Rocío, gerberas blancas y naranjas, sus preferidas, falsa pimienta y paniculata, una coordinación impecable y de fondo un cuarteto de cuerda que emocionó a todos. Muchísimo mimo en los detalles, libretos, reservados, bolsitas con pétalos, cestas con saquitos de arroz y como no, traca a la salida como es tradición en la zona.

El cóctel se hizo en la gran piscina, rodeados de palmeras iluminadas. La cena, con un menú cuidadosamente seleccionado y exquisito, en mesas decoradas con sencillas mantelerías en tonos olivo y decoración a base de candelabros con forma de ramas con velas, frutas y las flores preferidas de la novia. Se encargaron numerosos elementos gráficos que aportaban distinción y personalidad a la boda, entre ellos, los meseros con nombres de plantas autóctonas de la costa mediterránea y como no, muchísimos regalos y detalles que se mimetizaban con la decoración.

Fotos: Agustín David Photography