Boda en un Palacio Mudéjar

La primera vez que hablé con Yolanda me dijo: “He leído en tu blog Me caso y no me gustan las bodas y me he sentido muy identificada”. Yolanda y Ricardo querían una boda íntima, con sus familiares y amigos más cercanos. Soñaban con casarse en Cádiz, pero como por circunstancias no pudo ser, decidieron prescindir del mar y celebrar su boda en el interior. El lugar elegido, un palacio mudéjar que meses después se convertiría para ellos en “el lugar más maravilloso del mundo”.

Yolanda y Ricardo querían celebrar su boda en un lugar único y singular. Yolanda, de gusto clásico y enamorada del sur de España, de la música, la alegría y del carácter andaluz, y Ricardo apasionado por la historia, comer rico y sobre todo… hacer feliz a Yolanda. Todo lo mezclamos en la coctelera y el resultado, una boda que no sólo reflejaba su marcada personalidad, sino que también tenía sutiles guiños a sus vivencias y a su estilo de vida… Y es que me encanta que cada boda tenga MUCHO de cada pareja.

Como en Cádiz no pudo ser la boda, diseñamos una ceremonia que casi trasladaba allí a los invitados. Sobre la arena, con un camino marcado con helechos y cubierto de sombrillas junto al palacio, hizo su entrada Yolanda del brazo de su padre. De fondo, sonaba “Cai” de Niña Pastori”, versionada por dos guitarristas que también amenizaron el cóctel ofrecido en los jardines del palacio.

En las naves principales del edificio mudéjar se ofreció el banquete. Asesoramos a los novios en la elección de la gastronomía en función de sus gustos y marcando la influencia del sur de España en cada plato. El colorido y la alegría debían de ser los ingredientes clave para la decoración, por lo que inspirándonos en el cuento de “Las mil y una noches” diseñamos la estancia, con predominio de dorado, verde, fucsias y tonos anaranjados en los centros. Todo fue seleccionado con mucho mimo, desde las sillas, mantelería, cristalería, cubertería y demás elementos. Siempre acordes con la temática y como no, al entorno del palacio mudéjar. Es fundamental en mi trabajo como organizador de bodas, que todos los elementos tengan su papel y su sentido.

El baile comenzó con el mágico “My way” de Frank Sinatra. La fiesta se alargó hasta la madrugada, bajo las estrellas, como no… en “el lugar más maravilloso del mundo”.

Fotografía: Alfonso Esteban (STB Estudio)